El Club Social del Bienestar desembarca en Facebook

El 13 de marzo de 2017 el Club creó una página en la red social preferida por todos sus socios. Larga vida al bienestar en red.
Éste fue su mensaje de bienvenida:

«Queridos ciudadanos del mundo, parecía imposible pero el día ha llegado.
El Club Social del Bienestar abre sus puertas a la humanidad.

Son muchos los llamados y pocos los elegidos, lo sabemos.
Ahora que las redes sociales son un laberinto para chihuahuas epilépticos, un carnaval de bruma magnética y pizza recongelada, un plató a la intemperie para la recaudación de fondos por el oso panda, el CSB se vuelve insustituible.

Muchos soñaron con formar parte de un Club que pudiera explicarles la locura del mundo. Ese instante ha llegado.

Otros muchos imaginaron trofeos como pulgas doradas y cebras azules, estos también son nuestros amigos.

La nostalgia es el entusiasmo de la infelicidad y el CSB lo sabe, no caigamos en ella. Nosotros venimos a adornar sus casas son patinas multicolores de euforia, venimos a inyectar oxígeno en su aire vital. Nuestro Club es una oportunidad para ganar la eternidad al tiempo antes de que todo desaparezca.

Es el momento de que soliciten su carnet y su vacuna (http://clubsocialdelbienestar.com) para hacer frente a la primavera que se avecina. Como la revolución será ruin o no será, el CSB plantea una filosofía de la utopía como resistencia radical.

Democratizar el arte no es solamente dar la voz, es dar cultura, ayudar a pensar, dar herramientas de crecimiento hacia algún extraño lugar. Basta ya de museos del tuit y de festivales celebrando la odisea de la especie, la ensalada que a nosotros nos gusta esta mañana está compuesta por una deconstrucción de cecina a la Hollywood, tomate egipcio, tornillo de catamarán, albahaca sintáctica, piñones de Pullmantur y aceite de rosa ibicenca.

Que el mundo está profundamente “democratizado” lo demuestra la masa ignorante que lo dirige. Masa inmensa sin forma ni educación (en términos kantianos, materia sin formas puras a priori). Pero nosotros no sabemos si nos gusta o no la democracia. Eso sí, creemos que su parque de atracciones es muy divertido y nos gusta su museo de cera.

Hacerse pasar por una comunidad en Facebook escondiendo una individualidad salvaje para sobrevivir no es de recibo. El CSB exige lealtad y compromiso a la no-causalidad. El bien absoluto y la verdad, como ya expuso Hegel, transitan por múltiples expresiones, avatares, caras, hasta hacernos entrega de cada uno de sus rostros.

Por ello, todo es sagrado en cuanto que se dirige hacia algún lugar más perfecto, pero también es relativo como parte superada en un avanzar imparable del espíritu tomando conciencia de sí mismo.

Por tanto, queridos amigos del CSB, no temáis. Hemos venido para quedarnos. Si alguno de vosotros siente miedo, se reprime al decir lo que piensa o siente su discurso silenciado, eso va a cambiar.

El CSB es un observatorio poético que da cabida a múltiples actividades, todas ellas relacionadas entre sí. Estamos creando un organismo complejo compuesto por nuestra opera prima: «El progreso económico del mundo», un programa de radio/podcast, una editorial digital y nuestro lugar de encuentro oficial: «Resonancias», un espacio para intercambiar ideas y epifanías cotidianas.

Todos estarán accesibles en los próximos años, septenios, eras… Y todo por ti, querida amiga, para que tengas el Club que te mereces.
Si a la ruina moral vigente le sumamos la material, ¿qué nos queda? Nos quedan el arte, el pensamiento y el humor.

Como dice Lévinas, en todo presente hay admiración y evasión. Por ese motivo, te esperamos.
Fúgate con nosotros más allá de la posverdad.
Y admírate del gran simulacro colectivo.
La desgracia y la belleza del mundo esperan respuesta.»

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