marzo 19, 2017

El Club Social del Bienestar

“¡Así es la gente! Todos son iguales: Conocen de antemano todos los aspectos dañinos de una acción, ayudan, aconsejan e incluso la aprueban, al ver que no hay otro remedio, pero luego se lavan las manos y dan la espalda, con indignación, a quien tuvo el valor de cargar con toda la responsabilidad. ¡Todos son así, hasta los más bondadosos, hasta los más inteligentes…!”

M. Y. Lérmontov

 

Si la vulgaridad entorpece la utopía, si la realidad es lo que le sobra a la verdad, no te preocupes. El Club Social del Bienestar te propone un viaje insólito a la felicidad: El progreso económico del mundo, el equilibrio perfecto entre materia, ocio y espíritu. Una radiografía al aparato digestivo del capitalismo desde una mirada líquida cultivada en el fragor de la locura posmoderna.

Sus tres autores practican un extravagante ritual escénico donde los fundamentos éticopolíticos de una sociedad adormecida afirman ser rescatados. Para ello será necesario hacer frente al juego colectivo de una comunidad ruidosa y adolescente abandonada al deseo, la vacuidad y la fama. Para ello, el CSB adopta el fabuloso perfil del sacerdote patafísico capaz de regenerar la “pseudofelicidad” de sus conciudadanos desde una liturgia ácida y crítica, no exenta de delirio, capaz de proponer alternativas sostenibles con una propuesta ágil y profunda sólo apta para farsantes e iscariotes.

Antonio Rómar, Gonzalo Escarpa y Arturo Martí, socios fundadores del Club Social del Bienestar

El CSB ha venido para consolidar el mundo de la posverdad desde una verdad añeja y olvidadiza. El rotundo fracaso del hombre encuentra su sitio en el transcurso de 60 minutos que prometen ser inolvidables. Poderosas teorías donde la estética hortera y el forfait de vacaciones plantan cara al psicoanálisis del sueño americano, reminiscencias de la crisis de los misiles de Cuba en forma de tristeza sobrevolando el último atardecer del mundo, vertiginosas conversaciones entre magnates de Wall Street, falsos gurúes implantando el deporte de la sabiduría, familias idiotizadas en el corazón de la navidad, anuncios psicodélicos de televisión como pasaje directo a la locura, entrevistas de trabajo en twitter, un Hegel pirotécnico o un himno para los niños trabajadores con fines escatológicos…
En definitiva, El progreso económico del mundo es un viaje iniciático al interior del motor del vacío occidental, la espuma que tras de sí deja la ola que despilfarra conciencia, un coctel de nacionalismo y testosterona en press banca inclinada, un manual de la salud al servicio de todos los astronautas que nunca regresaron.
No todo es lo que parece y el CSB lo sabe.
Es momento de celebrar la vida y el CSB lo sabe.
Denunciar. Atizar. Hipostasiar. Enumerar. Vender. Jugar. Derribar. Espiar. Cruzar. Degustar.
El CSB ama todos los verbos del mundo que hagan del infinitivo un antídoto contra la fugacidad de la belleza. La verdad ya es otra cosa.